El cuidar es un placer destructivo...
M.R. 27 de noviembre de 2018 No vengo aquí a intentar convenceros de que elijáis esta profesión ni mucho menos, tampoco vengo a contaron maravillas ni lo glamurosa que es la vida de la “cuidadora”… No quiero idealizar un trabajo tan cercano a la muerte y la enfermedad. Sólo quiero contaros mi día a día y así poder intentar que respetéis nuestra labor diaria. Mis días siempre empiezan igual pero van cambiando radicalmente a lo largo del turno. Me levanto a las 6:00 a.m., desayuno y cojo el bus que me lleva a la residencia (no me gusta llamarlo geriátrico porque, por desgracia, tengo pacientes bastante jóvenes). Tenemos grupos asignados, el mío es el 4, GRUPO 4. 12 PERSONAS. PARA MI SOLA. Tenemos horarios y tiempos estipulados, pero no voy a engañaros, muchas veces me los salto. Me gusta que se sientan bien mientras los preparo. Empiezo con V., cuando entré aquí ella caminaba, pero ahora va a en silla de ruedas. Antes se aseaba y se peinaba sola, ahora ya no. Tiene d...